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7 de marzo de 2017

"Adiós DAPE y DJAS", en El Economista

Comparto el artículo publicado hoy en El Economista, sobre la eliminación por parte de la AFIP de la Declaración Jurada Anticipada de Servicios (DJAS) y la Declaración Anticipada de Pagos al Exterior (DAPE).

Muchas gracias al periódico y a su editor Alejandro Radonjic por permitirme este espacio.



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23 de febrero de 2017

Artículo publicado en El Economista - Arancel cero para bienes #BIT

Comparto el artículo que fue publicado el día de ayer en El Economista, sobre la eliminación de aranceles a bienes tecnológicos.
Aprovecho para agradecer a su editor Alejandro Radonjic por brindarme el espacio para compartir mi opinión.
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13 de enero de 2017

Conversamos sobre Ventanilla Única con los Bichos de Campo

por NMC

El pasado sábado 7 de enero tuve el placer de conversar con tres grandes del periodismo agropecuario, como son Mercedes Colombres, Matías Longoni y Fernando Bertello, conductores de "Bichos de Campo", que se emite todos los sábados de 6 a 8 por Radio Rivadavia.

En la entrevista charlamos sobre la reciente entrada en vigencia de la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino para la exportación de productos de origen agropecuario en donde corresponde la intervención del SENASA.

Aprovecho la ocasión para agradecer a Mercedes, Matías y Fernando, y también a Julia de PUKEN y todo el equipo que realiza "Bichos de Campo". Ha sido un verdadero placer, hasta cualquier momento.

El programa completo se puede escuchar a continuación:


Nuestra intervención, en este enlace.
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23 de diciembre de 2016

Puertos patagónicos: reembolsos, reintegros y subvenciones. En suplemento Comex de LA NACIÓN.

Ayer 22 de diciembre, como todos los jueves desde hace algunas semanas, salió a la calle el Suplemento de Comercio Exterior de La Nación.
Se trató de una edición especial, dado que este Anuario del 2016 propuso el ejercicio de pensar qué rumbo podrá tomar el comercio internacional dentro de un par de décadas.
También se trató de una edición especial por motivos personales, ya que fue publicado un artículo de mi autoría (aquí el enlace), sobre un tema bastante más argento y actual, como es la disputa sobre la reinstauración o derogación de los "reembolsos" a exportaciones realizadas desde puertos patagónicos.

Agradezco a Florencia Carbone, editora del Suplemento, por permitirme el espacio para expresar y debatir estos asuntos, y por su excelente labor de edición (¡sí se pudo reducir la extensión a los 5200 caracteres!!).



Puertos patagónicos: reembolsos, reintegros y subvenciones
En medio de las idas y vueltas por la vigencia del régimen especial, la importancia de los significados

La ley 23018 del 28 de noviembre de 1983 instituyó un régimen especial aduanero que consistía en la asignación por un plazo determinado de un "reembolso adicional" (sic) a las exportaciones para consumo de mercaderías originarias de la región ubicada al sur del río Colorado que se embarcaran desde puertos y aduanas ubicados en ese mismo ámbito geográfico. Luego de un prolongado salto temporal, el DNU2229/2015 restableció la vigencia de este instituto, manteniendo los niveles de beneficio por un nuevo periodo quinquenal. Este plazo quedó trunco, dado que el 2 del actual fue publicado el decreto 1199 que dejó sin efecto estos beneficios.

El mismo día se conoció el decreto 1207 por el cual se dispuso el aumento de reintegros aduaneros a productos del sector pesquero, frutícola y lanero.

Contradicción
La Argentina aprobó mediante la ley 24425 el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) e internalizó otros convenios específicos como el Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias (Acuerdo SMC). Estos tratados internacionales, con jerarquía superior a las leyes aprobadas por el Congreso, contienen disposiciones que condenan el otorgamiento de subvenciones por parte del Estado o sus dependencias gubernamentales.

Las subvenciones consisten, por lo general, en la concesión de un desembolso financiero a una empresa o rama económica con el objeto de promover su desarrollo. El artículo 1° del Acuerdo SMC considera que existe subvención ante la concurrencia de dos elementos: por una parte, la intervención o la acción del Estado bajo la modalidad de una contribución financiera, una protección de ganancias o un sostén de precios, y por el otro, el beneficio que aquella intervención le asigna al destinatario.

Existen ciertas contribuciones cuyo establecimiento se encuentra expresamente prohibido, como son las subvenciones a las exportaciones, por considerar que su sola existencia constituye una distorsión o práctica desleal del comercio que requiere ser neutralizada. Sin embargo, se autoriza a los Estados miembros a conceder desembolsos o aportes pecuniarios con motivo de una exportación en la medida en que se trate de una restitución de tributos interiores o aduaneros que se abonaron durante la producción de la mercadería que luego se exporta.

También puede ocurrir que bajo la apariencia de un estímulo permitido puede esconderse una subvención, cuando los importes entregados a las empresas superan el importe de los tributos interiores o aduaneros efectivamente abonados durante la producción del bien. En este caso, la vigencia de estos supuestos estímulos habilitan la aplicación de medidas compensatorias por parte de los otros Estados miembros.

Beneficios especiales
Si observamos los tributos que inciden sobre la producción originaria del área patagónica promovida, advertimos que son los mismos que inciden sobre los procesos productivos en otras regiones del país.

Ahora bien, suponiendo que la existencia de una mayor carga tributaria sobre la producción al sur del río Colorado justifica esta devolución adicional, todavía resta sortear otro escollo. En efecto, el pago del beneficio está supeditado a que la mercadería se extraiga del territorio por vía acuática, desde ciertos puertos. La falta de correlación entre estas consideraciones y una hipotética restitución de gravámenes termina por confirmar la naturaleza de subsidio.

Además, se dificulta compatibilizar esta exigencia con el artículo 12 de la Constitución. Este precepto prohíbe que "puedan concederse preferencias a un puerto respecto de otro, por medio de leyes o reglamentos de comercio".

Se podría argumentar que los estímulos recaen sobre las mercaderías y no sobre ámbitos portuarios, pero ello significaría omitir que el pago de la prima estaba supeditada a que la exportación se despachara desde ciertas terminales ubicadas al sur del río Colorado. Así planteado, el régimen edificaba una invisible barrera que discriminaba a puertos ubicados al norte de este río, pero igualmente contiguos a las zonas de producción patagónica, como los de Quequén y Bahía Blanca.

El dictamen de la Bicameral
Conforme al procedimiento previsto por la ley 26122, la Comisión Bilateral Permanente se avocó al examen del decreto 1199. Concluyó que fueron cumplidos los recaudos formales que manda la Constitución, pero no así los requisitos sustanciales, y propuso se declare expresamente la invalidez del DNU. Esta decisión deberá ser confirmada por cada Cámara del Congreso.

Discrepamos respetuosamente con la decisión adoptada, dado que esos argumentos no han sido refutados. Sostener la competitividad de las economías regionales resulta vital para el entramado económico y social, especialmente en el interior del país. Comprendemos que los problemas y dificultades de los productores patagónicos necesitan de la atención del Estado, pero el otorgamiento de los "reembolsos" no constituye la solución apropiada. Más bien al contrario, como lo admite expresamente el dictamen de la Comisión, expone a los productores a la pérdida de mercados externos por la segura aplicación de medidas compensatorias.
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14 de noviembre de 2016

Baja de impuestos a tecnología importada (Diario Uno Santa Fe).

Hace unos días conversamos con el periodista Jorge Coqui Toum sobre los anuncios del Gobierno Nacional relacionados con la disminución de aranceles a la importación de PC y otros productos informáticos. La nota salió publicada el día de ayer en el diario UNO de Santa Fe (se puede consultar en este enlace) y la transcribimos a continuación.
¡Muchas gracias Coqui por la entrevista!


Piden precisiones sobre la baja de impuestos a la tecnología importada.
Entraría en vigencia en marzo. Según anunciaron funcionarios nacionales, la eliminación de aranceles de importación producirá una rebaja en tablets y notebooks del 50%. Afectará directamente a ensambladores nacionales.
por Coqui Toum / jorge.toum@uno.com.ar

Computadoras más baratas y mejores: en marzo vamos a eliminar el arancel del 35% a la importación de notebooks y tablets", tuiteó el 7 de noviembre el secretario de Comercio de la Nación. A continuación, en una catarata de mensajes en esa red social, Miguel Braun explicó que la medida que empezaría a regir a partir de marzo, apunta a achicar la brecha digital en el país, y a la vez a bajar los costos de las empresas para provocar mayor competitividad y, por ende, más empleos.
Sin embargo, la por ahora audaz conexión que hizo el funcionario entre la decisión de bajar aranceles a determinados productos importados y la aparición de 15.000 nuevos puestos de trabajo en tres años, en lo inmediato tendrá el efecto inverso: se advierte que peligran al menos 1.000 empleos de fábricas de Tierra del Fuego y Buenos Aires.

Para paliar el impacto, el gobierno nacional anunció que comprará a estas empresas 250.000 netbooks para el programa Conectar Igualdad y que habrá un seguro de desempleo para los obreros afectados, y subsidios para incentivar que los despedidos puedan sean tomados por otras firmas.
Según manifestó Braun, una razón más para tomar esta medida es el precio de la tecnología en el país. "En Argentina una computadora cuesta 80% más que en Colombia, 50% más que en Chile y casi el triple que en Estados Unidos (175%)", sostuvo.
Frente a los anuncios, Diario UNO consultó a Nicolás Cassanello, despachante de aduana, abogado, docente y síndico de la Cámara de Comercio Exterior de Santa Fe (Cacesfe), quién señaló que hasta el momento la única información disponible al respecto es solamente el anuncio político.
"El anuncio fue en redes sociales y en el Foro de Idea, pero todavía no contamos con mayores precisiones de cómo se va a implementar", reflejó.
Al respecto, añadió que la única información disponible es que se va a producir una rebaja producto de la eliminación de derechos de importación, en el marco de lo permitido por el Mercosur.
"Estamos expectantes para saber cómo la medida se va a traducir a la práctica. Si también se van a eliminar ciertas restricciones sobre algunos productos, y si se va facilitar la importación de esos productos, que están sometidos a certificaciones y a medidas para arancelarias, como por ejemplo licencias no automáticas, o certificaciones de seguridad eléctrica", explicó.

Productos que podrían ingresar
Celulares, notebooks y tablets serían algunos de los productos en los que impactaría la medida, una vez que el gobierno resuelva cuándo y cómo implementarla.
"Sea por un decreto presidencial o por una resolución ministerial, ahí recién vamos a poder individualizar cuáles son las posiciones arancelarias y cuáles son las mercaderías que van a estar sujetas a una eventual disminución del arancel", estimó.
Indagado respecto de por qué la tecnología es más cara en Argentina, en relación a los países de la región, Cassanello reflejó que por regla general en el país, el grueso de la mercadería que ingresa está alcanzada por derechos de importación. Donde Argentina tiene comprometido un máximo de hasta el 35% de impuestos ante la Organización Mundial del Comercio.
"Es decir, solo puede aplicar 35% de impuestos aduaneros en la medida en que se trate de importaciones de otros miembros de la OMC", aclaró.
Además de estos aranceles, el síndico de la Cacesfe explicó que también hay importaciones que están alcanzadas por el pago de otros impuestos internos como el Impuesto al Valor Agregado, Percepciones de IVA y de Ganancias, entre otros.
"Para importar un smartwatch se debe pagar 20% de derechos de importación, 21% de IVA, 20% de percepción del IVA, 6% a cuenta de ganancias, y 2,5% de percepción de Ingresos Brutos. Entonces, un artículo por el solo hecho de ser importado tiene una carga tributaria importante", ejemplificó, aunque aclaró que hay importadores que pueden recuperar el IVA que terminan pagando en aduana como crédito fiscal.
Dijo que, a su vez, existen casos en los que Argentina grava la importación de ciertos productos, por ejemplo, celulares o monitores con más impuestos internos. Entonces, paralelamente a los aranceles antes citados, la carga tributaria se vuelve realmente considerable, y tiene una incidencia muy grande.

Costos internos
El despachante de aduana apuntó también a los costos de la comercialización en el país. "Una vez que ingresa la mercadería, tiene costo de alquiler de local, transporte, gastos de comercialización como el 15% que cobran los bancos por las tarjetas", detalló.
Entonces, sostuvo que no se trata solo de que la mercadería desde el momento que traspasa la frontera recibe recargos, sino también que luego, en la comercialización posterior, existen también otros factores que gravitan fuertemente sobre el precio.
"Lo que estamos esperando es conocer cuál es la mercadería a la que se le van a reducir aranceles; cómo se va a implementar, y si se va a reducir a cero, o se van a eximir algunos artículos del pago de impuestos internos. Pero por el momento estamos expectantes y consultando el Boletín Oficial para ver qué sucede con la efectiva puesta en vigencia de la medida", finalizó.

Desde el comercio
Martín Enzenhofer, comerciante del rubro tecnológico con un local en pleno centro de la ciudad desde 2010, contó que después de consultar con varios mayoristas, lo esperable es que los precios de algunos artículos terminen bajando en toda la cadena. Sin embargo, advirtió que si bien puede representar una buena noticia para el comprador, no necesariamente lo sea para la comercialización.
"El mayorista va a bajar los precios de los importados. El problema es la cantidad de puestos de trabajo que se van a perder en el sur, porque directamente van a tener que cerrar las plantas. Porque si actualmente no es competitivo producir, hay que imaginarse con un 35% que va a tener el producto importado", planteó.
A la vez, dijo que la medida impactará directamente en los locales, porque al poder comprar directamente por internet, y más barato, desde que empiece a regir la rebaja de impuestos, la gente va a comprar menos mercadería en los comercios.
"Se deteriora toda la cadena de comercialización. Se va a poder traer una tablet china a 1.000 pesos y yo hoy la vendo a 1.350 pesos. ¿Cómo hago para bajar el precio si voy al costo?", se preguntó.

Menos desde el puerta a puerta
Cuando comenzó a regir el nuevo régimen de compras desde finales de agosto, el presidente del Centro Comercial, Norberto Raselli, en una entrevista con Diario UNO advirtió: "Evidentemente el comercio se va a ver afectado ante la posibilidad de poder comprar a comercios asiáticos con productos por encima del 60% menos, con impuestos ya incluidos". Y según lo manifestado por Enzenhofer, el pronóstico se viene cumpliendo.
"En ventas, se nota una caída muy importante. Nosotros también hacemos reparación, y empecé a ver muchos equipos comprados afuera.
Hoy estamos reparando, fácil el doble que antes en volumen, y paralelamente vendiendo la mitad. Me cambió el negocio. Hace un mes que no vendo una PC de escritorio, y notebooks directamente no traigo porque no se puede competir", finalizó.
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19 de septiembre de 2016

Libre comercio, globalización, competitividad, según Barack

por NMC

El 29 de agosto se celebra en Argentina el día del abogado.
La revista Apertura dedica su edición de ese mes a nosotros los cuervos, con ranking de estudios y abogados incluido, y consultando a los principales despachos porteños sobre los asuntos de la agenda jurídica del momento.


La publicación me interesa para otear qué lugar ocupan en esos escritorios los asuntos aduaneros y de comercio internacional. En la edición de este año, los temas comex brillan por su ausencia. 

El 90% del contenido refiere a la salida del cepo, al acuerdo con holdouts, a millonarias fusiones y adquisiciones (M&A, sus siglas en inglés), al cambio de aires que se perciben en la Comisión Nacional de Valores e Inspección General de Justicia. Nada sobre la Aduana.
Por caso, cuenta un abogado que "un día, en la Argentina se prohibió hacer sushi. Entonces, todos los abogados aprendieron a hacer choripanes. Ahora vuelven los clientes que quieren sushi".

Ahora, lo mejor de la revista -y lo que motiva este post- es la entrevista a Barack Obama realizada por John Micklethwait, Megan Murphy y Ellen Pollock de Bloomberg.
En la Argentina actual se está cuestionando la nueva apertura comercial y su impacto económico y social. Además -otra vez- quedan expuestas la falta de competitividad de ciertos sectores productivos y la voracidad estatal y falta de acompañamiento público sobre otros.
Parece que ese chisporroteo no es solamente criollo. En América también se consigue, mutatis mutandi.
Y frente a tanto panelismo vernáculo la opinión sobre estos asuntos de uno de los hombres más poderosos del mundo es algo que nos interesa compartir.






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7 de septiembre de 2016

Hablamos sobre Aduana y control de divisas en Conexión Internacional.

Compartimos la conversación que mantuvimos el pasado viernes 26/8 con Marcelo Rávida y Claudia Marinelli, conductores del programa Conexión Internacional, sobre la reciente derogación de la Instrucción General 2/2012 de la Dirección General de Aduanas (tema al que nos referimos en este post).
Como siempre, ha sido un placer compartir una charla con profesionales especialistas y amigos.
Muchas gracias por el contacto.

El programa completo se puede escuchar en este enlace.

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2 de marzo de 2016

Por qué Santa Fe puede recuperar la regularidad en el servicio de barcazas

por NICOLAS CASSANELLO (*)

El puerto de Santa Fe, con sus 24 pies de calado, es el último puerto que admite la carga en buques de ultramar por la hidrovía Paraná-Paraguay, accediendo a través del Río de la Plata.

A la inversa, también se puede afirmar que la terminal portuaria es el primer puerto de ultramar para todo el hinterland (área de influencia) que cubre el centro-norte argentino, el territorio paraguayo y boliviano, y los estados del sur de Brasil.

Al margen de los negocios de carga a granel, entre 2012 y 2013, el puerto de Santa Fe se convirtió en la principal terminal de cargas de contenedores de la hidrovía Paraná-Paraguay con la exportación de concentrados proteicos (harina de soja y maíz), poroto de soja y sorgo.

Cabe destacar que la carga de graneles en contenedores emplea ocho veces más mano de obra que la carga en bodega de buque.

Operaron entonces la naviera argentina Compañía Argentina de Remolques de Empuje (CARE) y la paraguaya Vessel.

La regularidad de la carga permitió contar con recaladas cada 7/10 días, hasta un máximo de ocho recaladas en un mes.

También es preciso recordar la escasa presencia de exportadores e importadores locales en ese fenómeno. Esto obedeció a la desconfianza que generaba la regularidad de la barcaza (que tarda entre 2 y 3 días para llegar hasta el puerto de Buenos Aires, cuando un camión lo hace en 24 horas) sumado al temor de perder la conexión con los buques oceánicos programados en Buenos Aires. Encima, la diferencia lograda entre el flete por agua y el terrestre no fue lo suficientemente significativa, a lo que debió sumarse además la ausencia de políticas o medidas públicas concretas para favorecer la operatoria por el puerto local.

Si cada localidad del área de influencia del puerto (Santa Fe, Santo Tomé, Sauce Viejo, San Carlos Centro, Esperanza, Franck, Rafaela, Sunchales, Reconquista, Humboldt, Avellaneda, San Justo, Coronda, Gobernador Crespo, etcétera) enviara al menos cinco contenedores semanales no alcanzarían los viajes directos de una sola barcaza para satisfacer esta demanda.

Todo cambió en diciembre de 2013, cuando el gobierno nacional aumentó las retenciones a concentrados proteicos del 5% al 32%. Un mes más tarde partieron los últimos embarques de la mercadería. A los seis meses, CARE comunicó el cese del servicio regular a Buenos Aires. A los nueve meses, la empresa anunció el amarre definitivo de las barcazas.

El aumento arancelario provocó el derrumbe de las operaciones: de 742.062 toneladas por US$ 319,9 millones entre enero y julio de 2013 se pasó a 183.702 toneladas por US$ 80,8 millones. Casi US$ 240 millones de pérdida de divisas.

Durante 2012 y 2013, el Puerto Santa Fe y otros de la hidrovía presentaron un abrupto crecimiento en las exportaciones de ciertos concentrados proteicos utilizados para la alimentación animal. Según las especificaciones brindadas por los compradores del exterior, estos concentrados se elaboraban sobre la base de harina de soja a la que también se incorporaban otros cereales (maíz partido, afrechillo de trigo, entre otros), minerales (cloruro de sodio, carbonato de calcio) y vitaminas o antibióticos.

Los derechos de exportación del 5% permitieron que estas exportaciones adquirieran una fisonomía particular.

En primer lugar, los exportadores eran pymes agroindustriales (e importadores que necesitaban compensar sus compras al exterior). Las exportaciones de graneles en contenedores suelen encontrar a operadores pymes en los dos extremos de la transacción (que no pueden ni comprar ni vender las 60.000 toneladas que carga un buque oceánico). La mayoría de estas operaciones fueron registradas por exportadores que adquirían los insumos en el mercado interno a aceiteras, acopiadores y productores agropecuarios, para luego procesarlos en plantas propias o de terceros, y luego exportarlos. Estas transacciones no sólo arrimaron recursos a las arcas fiscales, sino que también dinamizaron la economía de una manera más horizontal.

En segundo lugar se multiplicaron tanto las exportaciones contenedorizadas como el posicionamiento de contenedores vacíos en el interior. Los números del puerto de Santa Fe son elocuentes: movilizó 900 TEU en 2011, 3100 en 2012 y 18.500 TEU en 2014, lo que permitió habilitar viajes regulares de barcazas y dotar de previsibilidad y alternativas logísticas los dadores de carga de la región.

Las dos caras
Lo bueno y lo malo de operar en Santa Fe

Debilidad
Los 24 pies de calado permiten cargar hasta 15.000 toneladas en bodega, lo que obliga a completar en otros puertos y encarece el costo

Fortaleza
Ese calado permite cargar buques de menor porte con fletes competitivos a puertos más cercanos del Mercosur, Chile, Perú y América Central

Debilidad
La restricción de calado resta regularidad a los servicios y limita al puerto a ser dador de cargas puntuales

Fortaleza
Puede ser una ventaja para captar exportadores que no tienen cabida en puertos del Sur (maní, arroz, etc.) de la provincia

Debilidad
Para el exportador, vale casi lo mismo un camión a San Lorenzo/Timbúes

Fortaleza
En épocas de cosecha, los puertos del Sur se congestionan y se corre el riesgo de perder fletes. Además, entregar carga en Santa Fe permite fletes más cortos

(*) artículo publicado el 1/3/2016, en la Edición Impresa del Suplemento Comercio Exterior y Logística de La Nación. El texto puede ser consultado en este enlace.

Muchas gracias Emiliano Galli por permitirme un privilegiado espacio donde compartir una opinión.
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6 de enero de 2016

La vuelta del festival de normas en los tiempos de Cambiemos

por Emiliano Galli (*)

Como bien señala Nicolás Cassanello en su blog Portoria, la llegada del verano sólo significa una cosa para los operadores de comercio exterior: "Un festival de reglamentos, una especie de carnaval carioca normativo que despabila a todos los operadores acodados en la barra, agobiados por el año que se aleja".

La sucesión de normas encontró su cenit en la resolución que derogó un régimen de doloroso recuerdo para importadores y despachantes, las DJAI, sólo para ser reemplazada por un régimen prácticamente idéntico, el SIMI, según comenta la abogada y despachante de aduana Gisela Florio en la página 7 de esta edición.

La apuesta del gobierno es clara: jugar con la expectativa gigantesca que genera la semántica. Cambiemos todo. El operador, el inversor, el empresario presume, esperanzado, que los cambios serán para bien. Lo mismo precisa José Nogueira, también en estas páginas, al explorar las bondades de otro "cambio", el del tipo de cambio, que levó anclas y ahora flota administrado por el Banco Central.

Hasta el titular de la AFIP , Alberto Abad , al anunciar junto con el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay el fin de un blanqueo "que tuvo nueve prórrogas y que sólo obtuvo 2495 millones de dólares de los 5000 millones que preveía" (es decir, menos del 50% esperado para polémico indulto sin costo fiscal) casi desliza que tal blanqueo habría sido analizado (o podría volver a serlo) por la actual administración, porque el nuevo contexto es un "cambio" rotundo, trascendental y copernicano respecto de los atropellos institucionales y afrentas al mercado perpetrados por la administración deficitaria de Cristina Kirchner .

Como sea, volvieron las licencias autorizadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para importar, y el comercio exterior dejará de ser administrado para ser monitoreado. De nuevo, toda expectativa debe evaluarse a la luz de los resultados. Por ahora es muy pronto, demasiado para los renacentistas amarillos que, de tanto alimentar con expectativas de cambio de forma y fondo, engolosinaron a toda la comunidad del comercio y los negocios.

Una cosa es cierta: aproximadamente 1400 posiciones arancelarias deberán pasar por el proceso de presentación de licencias no automáticas, es decir, el 12,4% del universo comprendido en el nomenclador común.

El mejor cambio de Cambiemos será, y en parte lo están demostrando (y deberán seguir haciéndolo), el "cambio justo": flexibilizar el ingreso del 80% de los insumos para la industria sin descuidar los insumos y el empleo local para la industria.

(*) Columna publicada el 5/1/2015 en La Nación, y se puede consultar en este enlace.

P.D. ¡MUCHAS GRACIAS EMILIANO POR LA CITA! Un fuerte abrazo.
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20 de octubre de 2015

@LNComext, El Plan Posible: Puertos argentinos y producción agrícola (Nota 5)

Imagen: Alejandro Alvarez, para La Nación
El martes 6/10/2015 fue publicado en el suplemento Comex de La Nación un artículo escrito por el consultor privado Jan Kok que aborda con lucidez un cúmulo de dificultades que debe sortear la producción primaria argentina: infraestructura portuaria, problemas de acceso a puertos, limitantes y posibilidades de los puertos hub argentinos.
Muchas de sus apreciaciones se aplican también la carga contenedorizada de manufacturas industriales.

Puertos argentinos: atados al desarrollo de la producción agrícola
por Jan Kok

La revolución tecnológica permitió incrementar la producción de manera exponencial, pero el desarrollo explosivo de la capacidad operativa de las terminales fue clave para aprovechar ese proceso; el papel del Estado y las deudas pendientes

El sector agrícola argentino se considera uno de los más eficientes del planeta. La revolución tecnológica a partir de la siembra directa permitió un incremento de la producción, especialmente en los últimos 10 años, gigantesca. Eso se refleja en el incremento de la producción en ese período de 70 millones de toneladas a 106 millones previstos para esta última campaña (considerando solamente los productos de mayor incidencia).

El derrame que produce esto en la economía del país es su consecuencia y uno de los factores de mayor desarrollo que se vivió y se nota en lo cargado que se encuentra el sistema vial por el número de viajes de camiones que eso generó. A modo ilustrativo, por cada millón de toneladas de producto transportado corresponden cerca de 30.000 viajes de camión. En cualquier día de los meses de mayor abastecimiento a los puertos hay cerca de 4000 camiones dando vueltas por los puertos. Esto no hubiera sido posible sin un desarrollo explosivo de la capacidad operativa de los puertos que surgió a partir de la ley que permitió su operación en manos privadas, o mejor dicho de los operadores que los desarrollaron. A su vez, esto generó que la Argentina tenga el complejo de molienda de oleaginosas más grande del mundo con cerca de 20 nuevas terminales en el río Paraná. También las terminales de los puertos atlánticos, principalmente en el área de Bahía Blanca y Necochea, acompañaron en este desarrollo fenomenal.

Esto se produjo en plazos breves para la historia del país y fue consecuencia del movimiento natural del mercado agrícola y del transporte que, durante el principio de su expansión cuasi explosiva, no tuvieron al Estado como parte. Muy por el contrario, fue un Estado casi ausente el que permitió tal desarrollo.

Debe y haber
Se podría decir que el Estado empieza a involucrarse a partir de la falta de infraestructura preparada para acomodar tal necesidad. Así, entre otras, se completó la autopista Córdoba-Rosario, el eterno y nunca concluido anillo de Rosario y mejoras en otras rutas de acceso a los puertos del área Rosario-San Lorenzo. Adicionalmente se instrumentaron reglas aduaneras más acordes a los tiempos, no siempre para facilitar las operaciones, pero necesarias al fin.

Lo que quedó pendiente es el sistema de acceso a los puertos por vías alternativas al camión. Los trenes adolecen de problemas que se vienen arrastrando por décadas. Su mejora ha sido casi solamente cosmética, especialmente por la falta de renovación de vías y vagones (que se vienen anunciando en los últimos 10 años casi anualmente), lo que restringe la capacidad de recepción de los puertos y limita la expansión de la zona agrícola que podría agregarse a la producción nacional. Tampoco se trabajó en un sistema de transporte fluvial que permita mover mayores volúmenes a menores costos. Este tipo de inversiones -ferroviaria y fluvial-, requieren un aporte importante del Estado en la infraestructura necesaria para que los actores puedan desarrollar un transporte eficiente y a costos que permitan seguir produciendo y, preferentemente, producir más.

Actualmente el impacto de los costos de transporte interno es más fuerte que la presión impositiva, lo que no es poco decir. Si el país pretende crecer es inevitable una profunda discusión de cómo lograr reducirlos.

Tampoco se fomentó que los puertos argentinos operen en transbordos de productos masivos (agrícolas y mineros) por falta de una política que facilite eso. Muy por el contrario, trabas de todo tipo (aduaneras y operativas) virtualmente ahuyentaron a los operadores que encontraron la flexibilidad buscada en puertos uruguayos. El potencial que tienen los puertos del río Paraná para transbordar es ilimitado, en la medida en que las autoridades lo fomenten y faciliten. Es una típica ceguera centralista que viene desde la independencia y que no termina de ver las oportunidades que significaría exportar servicios, generando empleos e ingresos externos genuinos.

A esto se agregan las restricciones a transbordos de productos argentinos en Uruguay, una verdadera calamidad para las economías regionales. Sólo como ejemplo, la liquidación (ingreso de divisas) de las exportaciones en caso de tener que utilizar a Buenos Aires (o La Plata) es de entre 2 y 4 semanas más que si lo hicieran embarcando, por caso, en Santa Fe o Rosario, lo que en muchos casos las hace inviables, especialmente a las pymes. De todas formas, para el grueso de las cargas no masivas (manufacturas, productos industrializados, etc.) los puertos naturales de exportación seguirán siendo los habituales, con Buenos Aires a la cabeza y, quizá La Plata en un plazo breve.

En la actualidad se puede dividir el tipo de administración de los puertos en dos grandes grupos. Por un lado, los puertos "industriales" que combinan grandes esquemas de molienda con exportación directa de granos y oleaginosas. Son la mayoría y su posible ampliación dependerá del incremento en la producción del país. En general sus dueños son las grandes cerealeras internacionales (y locales de gran envergadura) aunque hay algunos puertos privados multipropósito que operan en cargas variadas, tanto de exportación de productos agrícolas como de importaciones varias (fertilizantes, autos) y en transbordos.

Por otra parte, los puertos públicos que son administrados según la legislación que se generó por Consorcios conformados por las fuerzas vivas que tienen intereses en los mismos con una conducción que depende de los Poderes Ejecutivos provinciales. Este modelo ha sido exitoso y no ha generado conflictos, ni políticos ni administrativos. Los usuarios habitualmente operan bajo el modo de concesión o permiso de uso generando ingresos previsibles a los puertos y autonomía operativa a los operadores. En algunos casos puede haber cuellos de botella en financiar obras de infraestructura para mejorar, ampliar o adecuar los puertos lo que no siempre recibe la atención de las autoridades provinciales.

Se puede concluir que el sistema portuario argentino está a la altura de los requerimientos de las cargas, es sumamente eficiente y tiene la suficiente autonomía para adecuarse a futuros cambios. La participación estatal es la suficiente y necesaria para que puedan operar sin interferencias que generen ineficiencias aunque un tratamiento más moderno de parte de las autoridades aduaneras sería muy bienvenido. Seguramente se puede trabajar con éxito en promover más operaciones de transbordo para lo que el potencial es interminable, en tanto que se flexibilicen las reglas de juego.

Los buques
Esto nos lleva al análisis del tipo de buque habitual para la Argentina. Los productos agrícolas son mayormente transportados en buques tipo Panamax (actualmente ya Post-Panamax de porte bruto mayor por mayor manga) o menores. Las restricciones de calado del Paraná hacen que estos buques salgan a 2/3 de su capacidad de carga con la consiguiente ineficiencia en su aprovechamiento, resultando en fletes mayores a los de países vecinos. La discusión sobre cuál es el calado máximo posible tiene que ver con varios factores.

Por una parte, hasta dónde se podría dragar sin afectar el caudal del río, lo que puede tener consecuencias ambientales no muy conocidas por el público en general. Por otra, hay una relación entre cuál es el costo de mayor profundización en relación al ahorro de flete. Esto debe ser debatido públicamente y las decisiones tienen que tomarse como consecuencia de análisis objetivos y no, como es habitual, inconsultas.

En el caso de los buques portacontenedores, la tendencia es que para los tráficos que tocan los puertos del Atlántico sudamericano, su tamaño sea en un futuro cercano de 14.000 TEU. Con cerca de 365m de eslora y una manga del orden de los 49/52 m, los canales actuales no están preparados para recibirlos (no tanto por calado ya que estamos al fin de la línea como último puerto de descarga y primero de carga, sino por la eslora y manga). La definición actual de buque tipo según la reglamentación vigente está pensada en 220m de eslora y 32,4 m de manga, para lo que fueron definidos los canales de acceso. Esto presenta un dilema en el que Buenos Aires-La Plata pueden convertirse en puertos feeder con buques de menor porte que lleven la carga a transbordar en puertos, por ejemplo, de Brasil, o que se deba ensanchar y profundizar los canales de acceso para permitirles operar en condiciones de seguridad.

Aunque hay ya alguna experiencia con este tipo de buques, los márgenes de maniobra actuales son muy escuetos y es posible que los armadores decidan unilateralmente dejar de llegar a los puertos argentinos dejándolos solamente operar con feeders. En principio el volumen total de contenedores no variaría ya que esto está dado por el volumen de importaciones y exportaciones aunque al producirse un transbordo adicional los fletes sufrirían el impacto de su costo. Además, cambiaría el esquema de puertos de carga y descarga. Aparte de Buenos Aires-La Plata, parte de la carga de la zona de Rosario-San Lorenzo y los productos del sur (pesca, electrónica) podrían salir directamente a los puertos de transbordo en el exterior. En este caso, el Estado tiene que necesariamente involucrarse en una discusión amplia con todos los actores (importadores, exportadores, operadores portuarios, navieras y autoridades de aplicación normativa) para definir políticas y negociar con las navieras. Las acciones que no se encaran ahora serán encaradas por otros, generalmente sin posibilidad de revertirse.

También están en discusión los canales de salida del río Paraná y la salida al mar. En relación a lo primero, desde hace tiempo abogo por la plena utilización de los dos canales existentes -Mitre y Martín García-. Las trabas al Martín García vienen de larga data, cuando aun se especulaba con hipótesis de guerras, a lo que se agregó la competencia de Nueva Palmira en los transbordos. Un verdadero disparate.

Varaduras
Este año, por varaduras, hubo una cantidad de días importante en que no se pudo navegar a un costo de inmovilizar cerca de 100 buques (y demoras por no menos de US$2 millones por cada día perdido). A esto se agrega que no menos de una vez por semana se requiere reserva de canal, impidiendo el tránsito de buques que van a cargar o bajan cargados de la estación de regasificación de Escobar, lo que genera demora en la navegación. Con una proyección de crecimiento en la exportación (y transbordos) no cabe duda que el aprovechamiento de ambos canales solamente traería beneficios.

En relación a la salida al mar, últimamente se ha hablado del canal Magdalena y sus posibles bondades a futuro pero no está claro si es la mejor solución. Si no hubieran condicionamientos no debería afectar la operación a través del canal Martín García que desemboca a una distancia relativamente corta del inicio de dicho canal. Sea cual fuere la solución, esta tiene que surgir de un debate amplio y franco y no condicionado.

Las perspectivas para los puertos argentinos dependerán esencialmente del desarrollo de la producción agrícola que no está en su mejor momento. Con precios bajos, costos en alza permanente y una demanda mundial que no ha crecido últimamente al mismo nivel que en años anteriores, las perspectivas no son muy alentadoras. No obstante, la operatoria portuaria es muy eficiente y sabrá ajustarse a los volúmenes del mercado. Hay un potencial muy importante en desarrollar operaciones de transbordo que necesitan definiciones políticas claras y estables. También es necesario reconsiderar una política activa y clara para el dragado de puertos y canales. No se trata de un análisis primitivo de si corresponde a empresas públicas o privadas pero sí es imperativo definir una autoridad de aplicación que determine qué y cómo se va a encarar los dragados.

Analizar los puertos como entidades aisladas de la cadena logística no tiene sentido. Es una parte muy importante de la cadena logística y el grado de eficiencia que tienen es muy bueno. La Argentina no se puede dar el lujo de no considerar a la logística como un tema central a mejorar, hacer más eficiente y reducir sus costos. Esto es un gran tema de debate para el futuro inmediato.
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9 de octubre de 2015

@LNComext, El plan posible: El embarque de granos (nota 4)

Nos parece interesante compartir el artículo escrito por Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (Capym), publicado en el suplemento Comercio Exterior de La Nación el pasado martes 29/9/2015.
El artículo -que reproducimos a continuación- se puede consultar en este enlace, y parte de las previsiones del Plan Estratégico Alimentario nacional para señalar graves deficiencias que frustran en la actualidad la operativa granelera, y dificultan la consecución de los objetivos de producir 160 millones de toneladas para 2020.

El Embarque de granos
por Guillemo Wade

Martes 29 de septiembre de 2015
ROSARIO.- El complejo cerealero oleaginoso argentino, el mayor cluster del mundo, coloca a nuestro país como uno de los principales productores de alimentos que llegan a más de 100 destinos.
En este segmento productivo, la Argentina lidera en las exportaciones de subproductos derivados de la soja, entre otros. Y la infraestructura portuaria del gran Rosario constituye, conjuntamente con la radicación de industrias, comercios y actividades de servicios conexos, uno de los pilares del desarrollo económico argentino, ya que cuenta con las plantas con mayor capacidad individual de molienda del mundo.
El campo y la agroindustria argentina generaron exportaciones por US$ 273.000 millones en los últimos 13 años y es uno de los sectores productivos que más dinamiza y aporta progreso al interior del país.
Del total de los embarques de productos agropecuarios anuales, prácticamente el 80% se embarca por sus terminales fluviales.

A propósito de la vía navegable, con la concesión del dragado y balizamiento (con plazo hasta 2012), la evolución desde 1995 ha sido notable. 
Por el río Paraná los buques pasaron de navegar sólo con luz diurna a hacerlo las 24 horas. 
De contar con 24 pies de calado máximo se pasó a tener un calado de despacho garantizado de 22 pies (desde Santa Fe hasta San Lorenzo) y de 28 desde San Lorenzo a la salida al océano Atlántico en la primera etapa. Luego se profundizó a 32 pies desde San Lorenzo, hasta llegar a un mínimo actual de 34 pies. Desde Santa Fe, en tanto, se navega a 25 pies. Esto permitió que las bodegas levanten todo el año entre 15.000 y 18.000 toneladas adicionales.
Es más, de contar con deficientes ayudas a la navegación se pasó a navegar con 788 señales; se redujo de 6 a 3 días el giro Océano Rosario/Océano; de un máximo de 160 metros de eslora permitido en el Paraná de Las Palmas a 230 metros (con estudios para llegar a 245 metros).
Ahora contamos con relevamientos trimestrales del lecho del río en el canal troncal de navegación y anuales de costa a costa, así como también con monitoreo de calidad del agua y calidad de los sedimentos.

Sustento competitivo
Fue la competitividad de la región la que transformó a éste en el mayor polo aceitero del mundo. Este logro se sustenta en la proximidad al área de producción; grandes inversiones; la apertura de nuevos mercados; el crecimiento de las cosechas a través de un eficiente y ágil manejo de grandes volúmenes (lo que bajó los costos trasladados en toda la cadena productiva); empresas de servicios radicadas en la zona; mano de obra especializada, y capacitación, entre otros.
El Plan Estratégico Alimentario (PEA) indica que es posible llegar producir en 2020 unas 160 millones de toneladas, para lo cual se requieren acciones conjuntas entre el Estado y las empresas para mantener la competitividad del sector.
Para lograrlo, se necesita equilibrar los sitios de fondeo con la cantidad de muelles y sistematizar la asignación de radas (estacionamientos en el río), con autorización electrónica de los giros.
El complejo tiene capacidad para operar las 24 horas los 365 días del año. Todos los organismos del Estado que intervienen en la exportación deberían contar con personal suficiente y sistemas para tramitar la documentación sin restricciones de horarios.
A la hora de abordar el buque, sólo debería considerarse la "libre plática" para evitar potenciales problemas de contagio con personas con enfermedades cuarentenarias o exóticas. Todo lo demás debería ser controlado en forma remota y a través de visitas de fondeo que no interfiriesen con las operaciones de carga y/o descarga.
Por otra parte, deberían desaparecer las limitantes que imponen algunas resoluciones aduaneras obsoletas, como la 2914/94, que permite optar por el sistema de balanza o por el de calado y sondaje de tanques (draft survey) para determinar el peso de las cargas sólidas a granel, hecho que conspira contra la agilidad que requiere la operatoria de la carga, generando mayores costos. Y por si esto fuera poco, aumenta el nivel de imprecisión en las mediciones.

Cada draft demora aproximadamente dos horas. Si se encuentran diferencias entro los resultados del draft y los de las balanzas, hay que revisar las mediciones y los tiempos se extienden. Si multiplicamos estas demoras por la cantidad de productos, esto resentirá sin dudas toda la logística portuaria porque no se podrán liberar los espacios de almacenaje. Y mientras eso suceda, no se podrá recibir más mercadería.
Basta un ejemplo: un error de lectura de sólo 1 centímetro implica 70 toneladas (en un buque hay que leer 6 calados). Por otro lado es razonable suponer un margen de error de 0,5 centímetros. Si encima contemplamos el oleaje generado por el viento, pueden presentarse errores de lectura de varios centímetros. Asimismo, hay que hacer correcciones de cálculo cuando el buque se encuentra escorado, cuando el buque flota en agua salobre (como Necochea), cuando hay diferencias de los pesos constantes (provisiones, materiales, repuestos), cuando las imprecisiones se multiplican con lecturas nocturnas, o con lluvia, etc.
Vale la pena recordar que el buque tiene que respetar una secuencia de carga en función de cantidades por bodegas. Se registraron casos en que se afectó esta secuencia de carga (pedida por el buque), conspirando así contra la medición por draft.
Es más, los buques deslastran a medida que reciben carga. Si durante la carga se hace un draft intermedio, se deberá parar el deslastre mientras duran las mediciones. El problema radica que en determinadas situaciones de asiento y cantidad remanente de lastre, parar el deslastre implicaría que las bombas se ceben, no pudiendo reanudar la operación, lo que implicaría llevar menos carga o no poder cumplir con los permisos de embarque contratos. Esto sin considerar, que el capitán (con toda autoridad) se niegue a parar el deslastre por razones de estabilidad de la nave.
Además del costo de la demora propia del buque hay que tener en cuenta otros costos implicados como tiempos improductivos en la estiba, habilitaciones de la terminal, serenos de a bordo, uso de muelle, etc.
Las demoras por tantas detenciones impactan en la hora de finalización de carga. En varias oportunidades, los buques tuvieron que detener su carga total para no pasarse de calado y pueden llegar a perderse hasta 12 horas más esperando la nueva determinante del día siguiente y el nuevo calado autorizado de zarpe.

El sistema de medición, por impreciso, quedó en desuso internacionalmente y es utilizado únicamente en aquellos puertos en los que no existen sistemas alternativos de pesaje. Y el incremento del margen de error en estos controles por permiso de embarque expone injustificadamente al exportador a que, en caso de encontrarse diferencia, se le exija un ingreso de divisas y pago de impuestos superior al que surge de las balanzas electrónicas. Todos los puertos cuentan con balanzas de embarques completamente electrónicas de última generación, que son mucho más precisas para realizar el control, no interrumpen la carga y, por si fuera poco, se encuentran certificadas, aprobadas y precintadas por la Aduana y por el INTI.

Más ineficiencia
Otro ejemplo de ineficiencia es la resolución de Aduana 3341/12, que impide cargar los barcos si no se tienen aprobados los avisos de carga.
La Aduana creó equipos multidisciplinarios de control de estupefacientes sin determinar un plazo para la realización de esos procedimientos. Pero -al tratarse de mercadería a granel que se carga por tubos directamente desde el depósito, cuyo ingreso y egreso está controlado permanentemente por personal aduanero- es altamente improbable la filtración de drogas u otros elementos, sin perjuicio de que éstos no son aptos para fluir en forma corriente por tuberías.
Dada la característica de la mercadería y la forma en que esta se encuentra almacenada, los controles a la exportación podrían hacerse antes de iniciar la operación de carga, a fin de evitar perjuicios y costos innecesarios.
En varios casos, los permisos presentados tardaron varios días en ser liberados, y los embarques no se pudieron iniciar. A modo de ejemplo, un buque permaneció más de cuatro días a la espera de ese equipo multidisciplinario.
Estas demoras provocan incertidumbre sobre los horarios operativos e impactan directamente sobre toda la cadena logística al impedir coordinar los pedidos del personal de Senasa, estiba e inspectores privados, lo que conlleva un incrementando del costo.

Demoras tierra adentro
El ingreso de camiones fluctúa entre 8000 y 15.000 camiones por día en los casi 70 kilómetros de puertos por donde sale el 80% de la producción granaria argentina.
En la medida en que estas resoluciones demoran los buques, los silos se van quedando sin espacio para recibir la nueva mercadería, lo que provoca no sólo un aumento de los fletes hacia puertos argentinos (en especial cuando ingresa la cosecha gruesa), sino que se termina afectando a la población porque la presión de la cosecha necesita espacios dinámicos, y no hay almacenaje suficiente en ningún lado para soportar la velocidad a la que se cosecha en la actualidad.
Sería más que importante también lograr la rehabilitación del régimen de importación temporal de soja de países limítrofes para su procesamiento y posterior exportación, que desapareció en 2009, cuando el Ministerio de la Producción sacó del régimen de importación temporal al poroto de soja. Esto ayudaría a aprovechar más el uso de la capacidad instalada de industrialización.
Recordemos que para importar temporalmente, e industrializar, se garantizan derechos, estadísticas, IVA, IVA adicional, impuestos a las ganancias, ingresos brutos y derecho adicional.
Esta restricción provocó un enorme daño a la industria local que, al quedar con capacidad de moliendo ociosa por no poder sumar producto procedente de la hidrovía, tuvo que reducir la fuerza laboral.
Por otro lado, entendemos que se debería estudiar la posibilidad de implementar un sistema de autorización electrónica para las subidas de los buques, tarea que compete a Prefectura. A propósito, la Prefectura tiene un procedimiento escrito con los alcances de la institución (deberes y obligaciones) para actuar en los casos de buques varados. Pero deberían otorgarle respaldo legal para actuar con celeridad en los casos que así lo requieran, para no caer así en las largas interrupciones de la navegación en la red troncal.
No hay remolcadores y empujes de una capacidad suficiente en zona para asistir en las maniobras de rescate cuando se varan los buques. La mayoría tiene su asiento en Buenos Aires y, entre que se nomina la empresa de salvamento y se alista la tripulación, pasa mucho tiempo.
Lo mismo sucede para cuando se identifica la necesidad de alijar.

Anchos de canal y zonas de cruce
Es de tener en cuenta que cada vez recibimos buques de mayor porte que siguen navegando con el mismo ancho de canal y zonas de cruce que se proyectó al inicio de la concesión de la red troncal (con la particularidad de que hoy están cargando 15.000 toneladas más y eso incide en el gobierno del buque cuando se encuentran en su derrotero aguas abajo).
El concesionario del dragado tiene la obligación de mantener la mayor parte del canal en un ancho de solera de 116 metros. Y los prácticos sugieren que es necesario ampliarlo hasta 130 metros, considerando, justamente, el mayor tamaño y capacidad de carga de los buques.
Una mención aparte merece, además, la urgencia de incluir el dragado de los canales de accesos a los puertos y las radas.
Como hoy no hay forma de alterar las condiciones del contrato por el cual se concesionó el dragado y balizamiento, lo única que queda es una decisión política.
A su vez, sería importante que los buques pudiesen zapar sin perder (como sucede hoy) entre 10 y 12 horas a la espera de una nueva determinante de un paso crítico que fue relevado unos días atrás.
Sugerimos volver a plantear este tema de modo que todos los buques puedan franquear las zonas críticas sin detenerse, salvo que se detecte una bajante muy abrupta. En este sentido, tendremos que estudiar bien la ordenanza marítima de la Prefectura que limita los franqueos con menor revancha en las determinantes.
¿Cuál debiera ser el foco? Lograr la navegabilidad sin que ello implique en correr riesgos. En este sentido, vemos que muchos mayores riesgos se generan hoy cuando "se largan" todos los buques a navegar en un horario más restringido o se suman maniobras de fondeo en el río en aguardo para franquear los pasos.
Por otra parte, la producción se encuentra concentrada en pocos cultivos, lo que conspira contra el nivel de sustentabilidad y deseable rotación de cultivos. Detrás de esto está la falta de confianza del productor respecto de las condiciones de comercialización, principalmente del trigo y maíz. Esta desconfianza deriva de las malas experiencias que enfrentaron los mercados de estos cereales durante los últimos años, resultantes de las aperturas y cierres intempestivos de los registros de exportación y de las limitaciones en los plazos de las ventas al exterior.
Para revertir esto, las autoridades deberían permitir que los mercados se expresen libremente de modo que los precios reflejen la real situación de oferta y demanda, y la necesidad de reducir o eliminar retenciones a algunos cultivos que perdieron rentabilidad, como el girasol, para que sean tenidos en cuenta por los productores en sus decisiones de siembra.
Para finalizar vemos limitaciones en infraestructura de transporte terrestre: si no se instrumentan medidas concretas para mejorar la eficiencia global en el transporte interno de cargas, corremos serios riesgos de ponerle un techo a nuestras potencialidades productivas.
Tenemos necesidad de un reordenamiento de los accesos ferroviarios y viales que confluyen sobre las terminales portuarias de la zona Rosario.
Estas son algunas de las varias cuestiones que se deberían replantearse para poder llegar a las 160 millones de toneladas.
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30 de septiembre de 2015

Populismo (para todos, claro)

por NMC
“Lo que hace algunos años tímidamente se mencionaba como fantasma, hoy parece haber cobrado vida propia. Más allá de lo vidriosa que resulte su definición, hoy son pocos los que duda de que el populismo impregnó varios aspectos de la vida cotidiana Argentina. El comercio, lejos de ser una excepción, es uno de los ejemplos más claros.” 
Así comienza el artículo de Florencia Carbone, publicado en el suplemento “Comercio Exterior” de La Nación el pasado 4 de agosto.
Apenas unas semanas después, Carlos Andujar escribía una interesante nota en el suplemento “Cash” de Página 12 titulada “El ser populista”. Allí expresa que:
“Las ideologías liberales y conservadoras ven en los populismos la utilización de políticas sociales meramente distributivas, improvisadas, paternalistas y demagógicas, implementadas con el único fin de lograr apoyo político. Alusiones a la “corrupción”, el “avasallamiento de las instituciones” y el “republicanismo” que suelen escucharse en tiempos de campaña van en este sentido. 
Las ideologías marxistas ven en los populismos una estrategia de dominación política instrumentada por los sectores dominantes a fin de neutralizar la posible movilización autónoma de los sectores populares ante el fracaso del proyecto político económico oligárquico. Destacan que la movilización “desde arriba” de sectores populares, no necesariamente obreros, es utilizada como base de legitimación y conservación del orden burgués ante la imposibilidad de garantizar la hegemonía por otros medios. Los discursos de buena parte de la izquierda argentina mencionando que el macrismo y el sciolismo “son lo mismo” o invitando a votar en blanco en las últimas elecciones porteñas discurren en este sentido.”

Debo decir que coincido con muchas de las apreciaciones críticas que formulan los profesionales e intelectuales que aparecen citados en la nota de La Nación.  Sin perjuicio de ello, entiendo que al artículo le faltó contar con alguna una voz que defienda las políticas populistas impulsadas recientemente, esa pizca de pluralidad que permite contrastar y encontrar puntos en común y divergencias. Hete aquí el por qué de esta entrada en el blog.
Es más, considero que el artículo de Andujar presenta un ameno equilibrio discursivo, y su párrafo del final deja abierta una incógnita que cada lector deberá responder conforme a sus convicciones.
Extraído de "Asterix: El Adivino" de Goscini y Uderzo


“Siguiendo a Alvaro García Linera, los Estados latinoamericanos y sus respectivos proyectos políticos tendrán que superar nuevas y variadas tensiones. Las mismas girarán en torno de los procesos de democratización del poder, la ampliación de su núcleo duro para la construcción de hegemonía, la tensión entre los intereses sectoriales y los generales, la tensión entre crecimiento y el medio ambiente, la resolución de los cuellos de botella producto de dependencia económica externa, entre otros. Los populismos suelen hablarle al pueblo y en nombre del pueblo. Los tiempos que vienen, si se quiere realmente que estas tensiones (y las que surjan) se resuelvan a favor de las clases populares, deberán, cada vez más, escucharlo.” 
Estamos de acuerdo con la necesidad de democratizar el poder, de superar tensiones entre intereses generales y sectoriales y una larga lista de etcéteras... Y que todo ello no sea decidido por oráculos y pitonisas que interpretan esa recurrente falacia metafísica denominada "voz del pueblo". Como diría don Carlos Salvador B, "para mi eh, para mi".
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12 de enero de 2015

Exportaciones en "aduana de origen" (reloaded) - Entrevista en TradeOn

por NMC

Estuve conversando con Emiliano Galli sobre nuevas restricciones aplicadas por la Aduana a algunas exportaciones (ver esta entrada), en aquel momento manifesté no estar al tanto de novedades.
Sin embargo, poco tiempo después comencé a recibir consultas por clientes que estaban padeciendo las mismas. Esta circunstancia también fue reflejada en el suplemento de Comercio Exterior de La Nación del pasado 6 de enero.

A continuación comparto el audio de la (nueva) charla que mantuve con el conductor de Trade On sobre este asunto.


Pasando en limpio: el servicio aduanero puede aplicar restricciones razonables a los lugares y condiciones en que deben registrarse y embarcarse las exportaciones. La razonabilidad debe estar dada por las características de la mercadería (dificultad o complejidad para ser controlada, dificultad para su manipulación, alto riesgo por tratarse de precursores químicos, etc) u otra circunstancia atendible de la operación.
Para ello, debe emitir las normas jurídicas escritas que correspondan y actuar en consecuencia, aplicándolas.
Lo que NO puede hacer es violentar disposiciones constitucionales que consagran la libertad de comercio y empresa, la libertad de trabajo, la libre circulación de mercaderías y el tráfico interprovincial, y la supresión de aduanas interiores. 
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9 de enero de 2015

¿Exportaciones desde "Aduana de origen"? - Entrevista en TradeOn

por NMC

Un par de semanas atrás estuvimos conversando con Emiliano Galli sobre nuevas restricciones aplicadas por algunas aduanas para exportar mercancías que no son "originarias" del ámbito geográfico donde tiene competencia aquella repartición pública.
No es la primera vez que se presentan estos episodios.
Durante el primer semestre de 2014 se produjeron numerosos casos que motivaron la actuación del Centro de Despachantes de Aduana (ver aquí y aquí), y me pronuncié sobre el tema en este post.

 

En la entrevista me volví a pronunciar en contra de la aplicación de restricciones arbitrarias, que no cuentan con el debido respaldo normativo escrito. También manifesté que no estaba al tanto de un nuevo embate del fisco. Seguiremos de cerca este tema.

¡Gracias Emiliano y a todo el equipo por el contacto!!!
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30 de diciembre de 2014

20 años de @LNComext

por NMC

Todos los créditos para Alejandro Álvarez / La Nación
Hace un par de semanas fue publicado un número especial del Suplemento de Comercio Exterior de La Nación, con motivo de su 20° aniversario.
Tal como expresa Emiliano Galli en su comentario editorial, "hace 20 años, La Nación tuvo la visión
necesaria para dedicarle un espacio fijo, semanal, al comercio exterior. La globalización borró las fronteras, y las exportaciones e importaciones se transformaron en flujos bidireccionales entre eslabones de una cadena transnacional de producción y valor. Hace 20 años, La Nación percibió que el desarrollo definitivo del país vendría de la mano de la ampliación de su mercado, de la multiplicación de la oferta y demanda, y de su efecto virtuoso en el empleo."

Considero que se trata de una publicación que ha sabido alternar dosis de actualidad con destacadas columnas de doctrina, un espacio en donde se expresan sindicalistas y funcionarios, voces del mundo académicos y del sector empresarios, donde se informa sobre novedades que atañen a las terminales portuarias de Buenos Aires, pero también es noticia lo que sucede en Barranqueras o Santa Fe. He modificado mis hábitos de lectura los domingos, pero el suple de La Nación sigue siendo una fija de los martes, y seguramente también lo es para el resto de los empresarios y profesionales del comercio exterior. 

El ejemplar aniversario resulta especialmente interesante porque exhibe una fotografía del sector comex en su versión 2014.

En materia de IMPORTACIONES, el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina Diego Pérez Santiesteban expresa que "las importaciones recorren transversalmente toda la industria. Cualquier tipo de industria argentina tiene al menos un insumo importado", y agrega que "hoy, como de hace 5, 10 y 30 años, (...) 8,4 de cada 10 dólares que importamos van a la producción, la industria, el campo, infraestructura de servicios públicos y privados, o es energía. En los primeros 9 meses de 2014, el 38% de lo importado fue bienes de capital (máquinas, piezas y accesorios); 28%, bienes intermedios (materias primas, insumos y semielaborados); 18% combustibles y lubricantes; 10% bienes de consumo; y 6% vehículos automotores de pasajeros (90% es intercambio "compensado" con Brasil). La composición actual está muy influida por el notable crecimiento de las importaciones de energía en los últimos ocho años. Hasta entonces, la energía implicaba 6% de las importaciones; los bienes de capital, 40%; los bienes intermedios, 30%, y los autos, 8%."

A propósito de las EXPORTACIONES, la situación descrita por Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, no es mucho mejor. Entiende que "la estrategia de comercio administrado instalada a fines de 2011 y el denominado Plan de Aumento y Diversificación de las Exportaciones (Padex) de diciembre de 2013 no han producido los resultados esperados. No prevemos que en 2015 se realicen cambios indispensables como el desmantelamiento de los derechos de exportación o la modificación las regulaciones restrictivas sobre el comercio exterior."
Sostiene, como dato estructural, "que la estrategia exportadora que se está siguiendo es ininteligible y esto tiene un efecto en la confianza, que se debilita a través de déficit en la calidad y transparencia de la información pública (efecto Indec), la cultura de responsabilidad (planes estratégicos vs. su implementación real) y la integridad (percepción que se está haciendo lo correcto, por ejemplo, desmantelar los derechos de exportación)".

El presidente de la Cámara Santafesina de la INDUSTRIA NAVAL, Miguel Álvarez, participa con una columna donde expresa que el sector está estancado hace alrededor de 10 años “y con un 80% de capacidad instalada ociosa. Los astilleros privados competitivos pueden contarse con los dedos de una mano y los talleres de reparación a la vera de la hidrovía Paraná Paraguay están en desventaja respecto de los pares paraguayos, quienes tienen menor carga tributaria y facilidades aduaneras para reparar. Pero la realidad de la industria naval argentina debe entenderse en el marco de la realidad regional del Mercosur, donde sigue pendiente el acuerdo de una visión estratégica común y consensuada para la aplicación de políticas que solucionen las asimetrías existentes. Por caso, la Argentina sigue mirándose el ombligo y toma medidas inconsultas como la disposición 1108 de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, que comenzó siendo un grito patriota y terminó por perjudicar al puerto de Rosario, entre otros."

Por último, destaco las palabras de Gustavo Lopez, presidente del Centro de DESPACHANTES DE ADUANA, quien con inusual dureza desarrolla el complicado procedimiento (otro más, y van...) de “Rectificación” de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación. “(...) Las RJAI, amén de carecer de base normativa suficiente -y contradecir las normas aplicables- generan inconvenientes a un sector de la economía que no pasa por un contexto auspicioso, lo que esperamos se revierta a la brevedad.”

El resto de las notas publicadas pueden consultarse más abajo:

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22 de diciembre de 2014

Fallo de CSJN "Whirlpool Puntana", entrevista en "Conexión Internacional"

por NMC

Comparto la conversación que mantuvimos el pasado 19/12/2014 en Conexión Internacional acerca del reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia en la causa "Whirlpool Puntana", en donde admite la compatibilidad de los derechos aduaneros para exportaciones con destino a otro país del MERCOSUR.



Marcelo, Claudia y a todo el equipo, les agradezco el contacto y les envío un afectuoso saludo.
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16 de diciembre de 2014

Entrevista en "CONEXIÓN INTERNACIONAL", por radio Conexión Abierta

por NICOLÁS MARTÍN CASSANELLO

El pasado viernes 12 de diciembre me realizaron una entrevista en el programa "CONEXIÓN INTERNACIONAL" a propósito del reciente fallo recaído en la causa "El Matrero", al cual aludimos en este post.

La conversación giró en torno a un reciente artículo escrito por el Dr. Alejo Osvaldo Basualdo Moine denominado "Violación al Régimen Penal Cambiario - Omisión de ingreso de divisas en tiempo oportuno" publicado en portal de Despachantes Argentinos.
Allí el autor analiza algunas particularidades de los delitos cambiarios y examina la sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico en la causa "S.S.A.; A.U., M.L. s/INFRACCION LEY 24.144".
El artículo también se ocupa de contrastar aquella clase de ilícitos con los de naturaleza aduanera, y alude al post "Aduana y divisas: la instrucción equivocada" de mi autoría.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer la mención realizada. Sin ánimos de ser grosero, también quisiera algún error de tipeo en mi nombre, y en la mención del blog.

A continuación, el audio de la entrevista.
Le envío un afectuoso saludo a Claudia Marinelli y a Marcelo Ravida por el contacto, y les envío mis felicitaciones por ofrecer un ámbito para difundir y debatir las noticias del sector.




CONEXIÓN INTERNACIONAL
Un programa que propone la interacción entre los distintos operadores del Comercio Internacional, bajo la mirada del Sector Público y Privado, con entrevistas e invitados especiales en vivo.
El análisis y la actualidad realizada por los mejores especialistas en la materia. Con la participación directa del público a través de las redes sociales.

Staff
Conducción: Claudia Marinelli y Marcelo Ravida.
Co-conducción: Elizabeth Avicolli.
Producción: Leopoldo Quinones y Elizabeth Avicolli.

Día y Horario
Todos los Viernes de 09 hs a 10 hs por CONEXIÓN ABIERTA RADIO ONLINE
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